Proyectos

Grupo Onyx

Client: Grupo Onyx

Location: Boulevard Los Proceres Zona 10, Guatemala City

Architects of the building: Solares & Lara

Architects / Interior Designers : Studio Domus

Constructor: Grupo Onyx

Project Area: 1,975.49 sqm (21,264.17 sqf)

Project Year: 2011

Photographs: Alejandro De León

El edificio de seis niveles, de plantas reducidas, con columnas y losas planas de hormigón expuesto y fachadas inclinadas asimétricas de vidrio reflectivo, presentaba un reto interesante para el diseño interior.  Sin embargo, el cliente con un estilo altamente contemporáneo, permitió lograr uno de los proyectos interiores más espectaculares que Studio Domus ha diseñado, donde el diseño interior posee una fluidez geométrica inigualable.

La aceptación de este estilo arquitectónico refleja la actitud progresiva del cliente, ya que dio libertad creativa a los diseñadores para hacer algo atrevido y nunca antes visto en esta ciudad. El concepto apoyado en la imagen de la fachada, fue usar ángulos y aristas en los principales elementos del interior.

El lobby principal da la bienvenida a un espacio austero, que refleja seguridad en el gusto simple y moderno. En este volumen dos piezas se contraponen: la lámpara Vibia Ameba y un exquisito mueble de recepción. Este último es una pieza de Corian blanco, diseñada por la misma firma, con un estilo futurista y acertadamente coronada por la lámpara colgante. Las jardineras que rodean este espacio y el toque de color amarillo en los paneles de aluminio compensan la calidez que el contexto podía necesitar. La colocación de estos dos elementos fue cuidadosamente analizada para, finalmente, quedar entre cuatro columnas de concreto (una de ellas es de acero, pero fue revestida  para dar el balance que el espacio necesitaba).

 Aunque el cliente deseaba paneles de concreto prefabricado para forrar algunos muros, los interioristas encontraron un material a base de cemento, que únicamente debe de  ser aplicado como revestimiento, con  lo cual se logró el mismo efecto de una placa prefabricada. Esta decisión no solo simplificó su ejecución, si no que además redujo el costo y no comprometió con más peso a las estructura del edificio.

 La imagen del concreto expuesto y los metales vistos son dominantes en la arquitectura interior. Sin embargo, todos los metales revelados fueron pintados de color amarillo vibrante, con lo cual se logra comunicar, unificar y resaltar la ubicación de los paneles de aluminio y las columnas y vigas de acero. Por el contrario los elementos de concreto fueron únicamente pulidos o pintados de color grafito mate.

 De cada lobby de elevadores se desencadena un sofisticado arreglo de cielos de MDF suspendidos, con una composición seriada angular. Prácticamente cada pieza es original, ya que era la única manera de visualizar un ritmo dinámico con muchos ángulos.  Estas piezas laqueadas en color blanco generan un alto sentido de elasticidad entre el piso y la losa de concreto. El ojo se estimula constantemente, tratando de entender el arreglo y continuidad de las piezas que, además, con su espaciamiento, permite ver por las noches su complejo arreglo en la colocación de las lámparas europeas. En los dos niveles superiores estos cielos se desbordan del vestíbulo  principal y llegan hasta los corredores de las oficinas. Incluso la alfombra modular tiene diseños con formas angulares que van de la mano con la propuesta de cielo suspendido.

 Pero, verdaderamente, son las escaleras las que parecieran ser una escultura de seis niveles de altura. Con sus huellas de concreto visto, paneles de aluminio amarillo que esconden los ductos del edificio, vigas de acero expuesto, pintadas de amarillo, forros laterales de vidrio nevado, que funcionan como grandes difusores de luz y, como toque final, un estilizado pasamanos de acero inoxidable, sin soportes intermedios. En cada nivel estas gradas son recibidas por un juego de cuatro columnas de acero, también pintadas de color amarillo y un piso en color piedra.

 La distribución de las oficinas y puestos operativos fue coherente con el aprovechamiento de la luz natural. Por ello se decidió dejar oficinas privadas con grandes ventanales transparentes y baterías de puestos operativos abiertos, para así explotar las vistas panorámicas en los 3600 del edificio.  Complementario a esta solución, las principales áreas tienen censores de ocupación para reducir los costos de energía.  Los ductos de aire acondicionado se presentaron en perfil circular y pintados únicamente de color blanco y por debajo de ellos las lámparas colgantes.

 El mobiliario tiene un lenguaje similar al de la arquitectura interior, expresado en sus bases, superficies y archivos blancos, pero contrastado por un color naranja cálido, vibrante.  Sin importar el tamaño de la oficinas, puestos operativos o salas de reunión, todo el mobiliario maneja un mismo lenguaje estético.

 En los niveles típicos operativos ningún muro de tablayeso o vidrio llega hasta la losa, sino que se quedan alineados a 2.30m con el sifón de aluminio de la fachada. Esto permite aprovechar la masa térmica de la estructura de hormigón para mejorar las condiciones de temperatura de este amplio espacio común. El cliente tiene una política de trabajo en equipo y valora los espacios abiertos sobre los privados.

 En el nivel de directores el elemento sorpresa lo da la doble altura, que permite hacer un juego de cielos suspendidos en el vestíbulo y corredores, donde los planos seriados pasan por encima de los ductos de aire acondicionado y desnudan el tragaluz que remata las escaleras principales. El piso de madera laminada con un color café cenizo y duelas anchas, da un aspecto moderno al espacio, aunque el reto era evitar transiciones entre puertas y lograr los remates a las columnas y muros de manera muy sutil.  El concreto expuesto en los muros tiene sustracciones que definen ingresos y dan peso al ambiente. Sin mucho esfuerzo, una antesala de cuero blanca resalta fácilmente en este contexto.

En la oficina principal, aunque se sigue el mismo colorido del mobiliario que en los niveles inferiores, se genera una intrigante acumulación de piezas de muebles que nos hacen olvidar su uso y las convierten en elementos de exhibición. Parece una galería donde nada sobra y cada parte fue estudiada previo a su colocación. La austeridad de la decoración da mayor realce a cada elemento; un sillón de diseño danés de color naranja se aprovecha de su contexto para distinguirse, bellas mesas de vidrio italianas, elegantes sillas de cuero blanco, un selecto bar de concreto, bancos de asientos trasparentes y una larga lámpara suspendida visten este amplio ambiente. Aquí, los diseñadores interiores propusieron grandes puertas de vidrio que permitieran abrirse completamente y así difuminar la oficina interior con la terraza exterior. A esta azotea le diseñaron un piso de madera rematada con ángulos en todos sus bordes y al contorno unas jardineras con otras lámparas estilizadas. Todo esto hace de este lugar un verdadero mirador y, por la noche, los edificios vecinos se ven como en las grandes ciudades cosmopolitas.

 Es muy difícil en un proyecto corporativo restringir y silenciar cualquier tipo de decoración, ya que usualmente se perciben como oficinas vacías, pero en Grupo Onyx, esto dio lugar a una apreciación de los detalles arquitectónicos que llenaron de vida los espacios y permitieron generar una imagen atractivamente contemporánea. Así mismo, se logró una tensión positiva entre el interior y el exterior que es congruente a lo largo de todo el proyecto.

 

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