Proyectos

Condado La Villa

Client: Conceptos Urbanos

Location: 9ave 25-14, zona 14, Guatemala City

Architects / Interior Designers : Studio Domus

Constructor: Conceptos Urbanos

Project Area: 800sqm (8,611 sqf)

Project Year: 2009-2011

Photographs: Alejandro de León / Marcko Bradich (aerial photographs)

Con un anteproyecto sorprendente, un estudio de mercado con resultado positivo y una proyección de costos de obra, decidieron salir a la venta, justo una semana después de iniciada la crisis financiera global del 2008. Tan solo un mes después, en octubre de ese mismo año, los 108 apartamentos habían sido vendidos. La combinación de varios factores lograron este resultando tan inesperado: precios bajos en los materiales de construcción, precios de venta agresivos, la credibilidad en el que el proyecto sería de buena calidad, el nerviosismo por parte de los inversionistas en tener su dinero en bancos estadounidenses que caían como piezas de dominó, y más importante aún, los apartamentos eran pequeños pero con muchos ambientes, lo que resultaba muy económico de comprar.

Este es un proyecto poco convencional que vino a marcar el inicio de los edificios de gran escala, construidos con un el sistema constructivo de muro reforzado (también llamados de formaleta) en este país. Fue el primero de su tipo en utilizar instalaciones de gas independiente en cada apartamento y el primero en beneficiarse de un programa de incentivos municipales, que permitió incrementar en un 33% el área construible del edificio y elevar su altura de 11 a 18 niveles.

El sitio, originalmente un lote baldío de 5,000 m2 (53,820 pies2), en medio de una zona donde extrañamente se fusionan todos los niveles socioeconómicos, generando una sinergia comercial que beneficia a su comunidad por igual.

El edificio se divide en dos grandes  masas, la primera es el pedestal que ocupa la totalidad del terreno que es utilizado para vestíbulo principal y para los estacionamientos de vehículos; la segunda, la torre de apartamentos con el 100% de los muros de concreto reforzado; ambas estructuras están unidas por un diafragma masivo llamado losa de transición, la cual transfiere las cargas de los muros de los apartamentos a unas gigantescas vigas de hormigón reforzado de 1.40 m de peralte, que luego se interconectan con los muros de carga del bloque inferior. El estacionamiento es un gran cajón estructural donde su muro perimetral y sus muros-columna forman parte de la innovadora solución sísmica.

El cliente asechó la oportunidad de la crisis mundial, la cual proponía un cambio de mentalidad en los consumidores y los hacía reconsiderar su estilo de vida para bajar sus gastos. Este desarrollador solicitó a los arquitectos tres tipos de apartamentos de 87, 101 y 119 m2, respectivamente. El pequeño de dos dormitorios y el resto de tres alcobas, pero todos con sala, comedor, cocina, lavandería por separado, dos baños y dos balcones. El reto para los diseñadores era hacer de estos reducidos espacios una residencia cómoda, funcional y muy bien iluminada, ya que el mercado inmobiliario local solo ofrecía edificios tipo cajones con un hacinamiento de apartamentos en cada nivel. Agregado a lo anterior, la firma de arquitectura se propuso desarrollar un edificio con características sostenibles, tangibles, siguiendo la línea de los programas que certifican este tipo de proyectos.

La solución arquitectónica resultó ser un edificio en forma de “H” (visto desde el cielo), la cual generó seis apartamentos por planta y una bella forma escalonada. En las esquinas se ubican los apartamentos medianos que se benefician con 270 grados de vista y ventilación cruzada, compartiendo un solo muro con el vecino, que a la vez divide ambas cocinas. Además de privacidad y ventilación, los residentes pueden salir a las terrazas verdes que se localizan en nivel 2 y 15. La terraza inferior y más grande, está colocada arriba del estacionamiento y a más de cuatro metros de altura de la calle. Se diseñó como una gran plaza con jardines, áreas de estar con bancas de madera, un carril de 250 metros para trotar o caminar ininterrumpidamente, áreas de recreación infantil, un gimnasio y un salón de usos múltiples.

Las terrazas verdes fueron diseñadas para cumplir con tres propósitos sostenibles: la de minimizar la radiación solar de la losa del nivel inferior para  ayudar a refrescar la temperatura interior de sus ambientes; minimizar el reflejo solar y con ello el calentamiento atmosférico; y por ultimo, lograr que el agua de lluvia sea recolectada para usarse en el sistema de riego del edificio y con ello beneficiar al ciclo el agua en el sector.

El impacto social de esta azotea del nivel 15 fue excitante, ya que ofrece un espacio tranquilo, soleado y con una vista excepcional de la ciudad.   Las bancas, el entrepiso de madera y los inesperados jardines dan un aspecto acogedor a este observatorio citadino que propone un lugar apartado del ruido.

El cambio en estilo de vida de los futuros residentes obligó a replantear cada parte del proyecto, todo debía ayudar a la economía y su mantenimiento futuro. Se instaló un sistema de gas por apartamento, dejándolos sin cableado de 220 voltios, esto forzó a colocar calentador, estufa y secadora de gas dentro de cada hogar. El estacionamiento se diseñó únicamente para los vehículos pequeños y medianos, estipulando en el reglamento interno la prohibición de ingresar automóviles grandes e ineficientes. Otra estrategia para disminuir el uso del elevador es que se dejaron las gradas de entre pisos bastante accesibles y con rótulos que motivan el mejoramiento de la salud al hacer uso de ellas y no de los elevadores. La iluminación y ventilación natural de los apartamentos ayudaría a reducir también sus costos de energía mensuales.

Su planta en forma de “H” permite que la parte central de 18 niveles se retroceda lo suficiente para apreciarlo desde la calle, generando así una plaza central; la forma suavemente escalona para degradar la altura en las extremidades de esta planta hasta llevarlos a los 15 niveles de altura. Aquí remata con unos amplios ventanales de esquina que van a lo alto de toda estas puntas.

La fachada de concreto expuesto fue estucada en color blanco mate, los balcones y fachadas de vidrio levemente entintado de color verde evita que las futuras cortinas de sus interiores alteren el colorido monocromático de la fachada.

El edificio debía ser elaborado bajo el sistema constructivo de muro reforzado, que en un inicio parecía asfixiar la creatividad arquitectónica, ya que todos los ambientes interiores tenían que estar modulados en factores de cinco centímetros, con todos sus muros exteriores e interiores de concreto y por lo tanto estructurales (inalterables a todo lo alto del edificio), luces entre muros no mayores de seis metros, alturas de 2.40 m de piso a losa (sin posibilidad de cielos falsos) y con todas las esquinas enfatizadas a 90 grados para no encarecer las piezas de unión de la formaleta. Lo que se creía podría ser una “camisa de fuerza” resultó ser usado para lograr la proporción y el orden al diseño del complejo.  Se aprecia cómo un proyecto de exquisita simpleza arquitectónica, congruente con su estilo interior, logra demostrar el impacto positivo que puede tener a nivel urbano cuando se diseña correctamente.

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